El Divorcio (I) de Mutuo Acuerdo: Cuestiones Prácticas.

breakup-908714_640Cuando un matrimonio decide poner fin a su relación, puede optar por diversas soluciones: o la separación (que no disuelve el vínculo matrimonial y, por ende queda abierto a la reconciliación), o bien, el divorcio. Hoy, centramos nuestro estudio en esta segunda opción..

El divorcio se regula en nuestro Código Civil en los artículos 85 y siguientes. Además, en materia procesal habrá que complementar tal regulación con los preceptos contemplados en la Ley de Enjuiciamiento Civil (art. 769 y siguientes). Como quiera que el divorcio presenta dos modalidades distintas: el de mutuo acuerdo y el contencioso. Hoy vamos a referirnos al primero de ellos. En efecto, éste presenta bastantes ventajas respecto del divorcio contencioso: básicamente, el ahorro de tiempo y dinero. Además, añadiría el componente psicológico/anímico, muy importante, de  cara a hacer frente a una situación que nunca es agradable. Decíamos, que el divorcio de muto acuerdo nos ahorra, generalmente tiempo, pues no deberemos esperar a que el Juzgado convoque a las partes para la celebración de un juicio (con todo lo que ello supone: un acto incómodo, al que las partes suelen asistir con posturas muy enconadas y las posibles suspensiones a que estamos acostumbrados, por tener que recabar informes psico-sociales, entre otros avatares, como el colapso que sufren, en algunas ciudades, los Juzgados de Familia). Y ahorraremos dinero, pues, evitaremos que nuestro abogado minute por el acto del juicio (lo que provoca el encarecimiento del proceso), además, en un divorcio de mutuo acuerdo las partes pueden ir representadas y defendidas por un mismo Procurador y Abogado.

Ahora bien, ¿qué es necesario para poder instar un divorcio de mutuo acuerdo?. Esencialmente, un requisito básico, en este tipo de procesos, como declara el artículo 87 del Codigo Civil es: Presentar un Convenio Regulador, con el contenido que se especifica en el artículo 90 del mismo cuerpo legal. Es decir: Un acuerdo adoptado por las partes, a fin de poder regular todos los efectos que el divorcio genera. Esto es:

a) El cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad de ambos, el ejercicio de ésta y, en su caso, el régimen de comunicación y estancia de los hijos con el progenitor que no viva habitualmente con ellos.

b) Si se considera necesario, el régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos, teniendo en cuenta, siempre, el interés de aquéllos.

c) La atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar.

d) La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos, así como sus bases de actualización y garantías en su caso.

e) La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio.

f) La pensión compensatoria a favor de uno de los cónyuges (aquel que quede en clara situación de desequilibrio económico, tras el matrimonio y con relación a sus situación, antes de ser celebrado).

Tal convenio regulador, deberá ser presentado en el Juzgado, para su homologación judicial, junto con la preceptiva demanda de divorcio de mutuo acuerdo, instada por ambos cónyuges o por uno con el consentimiento del otro. A partir de dicho momento, el proceso se sujeta a las ya mencionadas normas de los arts. 726 y ss. de la Ley de Enjuiciamiento Civil, entre las que destaca un trámite que merece especial mención: La ratificación. Ésta consiste en que, una vez, analizados todos los extremos relativos al Convenio regulador, el Juzgado convoca -por separado- a las partes (ex-cónyuges) a fin de que se ratifiquen (reafirmen) en el contenido de dicho acuerdo. Finalmente, y existiendo conformidad entre los mismos, así manifestada ante el Juez, éste dicta sentencia por la que se declara el divorcio de mutuo acuerdo y la aprobación del Convenio Regulador, cuyos efectos empiezan a desplegarse desde ese mismo momento, pudiendo someterse la sentencia a ejecución judicial si alguna de las partes no cumple con las obligaciones recogidas en el citado convenio.

En tal contexto, debemos recordar que la sentencia dictada en un proceso de divorcio, no genera efectos de cosa juzgada, lo cual permite, que en el futuro, si las circunstancias que dieron lugar a la misma, cambian sustancialmente, se promueva una procedimiento de modificación de medidas. 

En Abogados Divorcio Madrid, asesoramos a nuestros clientes, desde el primer momento, para hacer más llevadero el procedimiento de divorcio, desde el entendimiento y la negociación. Consúltenos sin compromiso.

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